Hace cuatro años que esta pequeña scooter llegó a mis manos. Pese a los montones de obstáculos encontrados: desde que no había conducido una moto en mi vida, a que mis padres no tenían ni idea de nada; fue recibida con una grandísima ilusión y pensando que mi vida cambiaría mucho, y para bien, con ella.
Y así fue. Miles de kilómetros recorridos, cientos de sitios visitados dentro de nuestra ciudad, más de mil días de satisfacciones y una herramienta muy útil para mi rutina diaria y mi trabajo.
Se que es de locos, y que solo es un objeto. De hecho no es ni la Vespa soñada, ni una pedazo de moto. También se que me he llevado más de un gran disgusto con ella: que alguna vez me ha tirado... y alguna otra me ha dejado tirada.
Pero a día de hoy no se qué haría sin ella, porque realmente puedo decir que es parte de mi vida, y una pieza clave en mis tres últimos años de existencia.
Gracias, pequeña ZIP.

1 comentarios:
si tu supieras lo que se puede llegar a sentir por una moto que no te hace pagar gasolina, ni seguro, te pone en forma físicamente, no te provoca accidentes a 50 ó 60 por hora y la puedes ver incluso estando en casa... :)
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