Una clase de religión, 25 alumnos de 13 años, una pregunta
Misma clase, distinta pregunta,
¿A qué diócesis pertenecemos?
Ninguna respuesta
Misma clase, distinta pregunta,
¿Cuál es el nombre del arzobispo de Sevilla?
Ninguna respuesta
Caras de asombro... de no saber de qué les hablo.
Depresión que después convierto en un motivo más para ser maestra. ¿Por qué soy maestra? Porque hay tantas cabecitas que llenar con algo de cultura...
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