Entre otras cosas, es un trabajo que me exige viajar, al menos, un par de veces al año.
Esta semana, por segunda vez en el año, he estado en Granada y, aunque la tipología del viaje y la meteorología, me han impedido reencontrarme a fondo con esta mágica ciudad, su embrujo me encantisela hasta límites insospechados.
Así que nada, habrá que volver a esta ciudad de historia y contrastes.



1 comentarios:
A Granada hay que volver una y mil veces, pasearla sin rumbo, llegando a olvidar que es la ciudad de la Alhambra (de tantas veces que he estado solo la he visitado en una ocasión), disfrutar de sus rincones menos turísticos, de sus bares estudiantiles de tapas, de la calle Navas llena de tabernas cofrades, de sus cafeterías, con aire más madrileño que andaluz...
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